Un tal Mel Brooks, el amante, padre y amigo que hizo reír al mundo entero y descubrió a David Lynch

Mel Brooks a los 99 años: una vida dedicada a la comedia, la irreverencia y el talento cinematográfico
Foto: El País

Mel Brooks a los 99 años: una vida dedicada a la comedia, la irreverencia y el talento cinematográfico

A sus 99 años, Mel Brooks sigue siendo una figura clave para entender la historia de la comedia y del cine del siglo XX. El documental de HBO Max *Mel Brooks: The 99 Year Old Man!*, dirigido por Judd Apatow y Mike Bonfiglio, repasa la trayectoria de un creador incansable que nunca ha contemplado la jubilación. Actor, guionista, director, productor y compositor, Brooks convirtió el humor en una herramienta política y cultural, capaz de ridiculizar el poder y desafiar los tabúes.

Nacido como Melvin Kaminsky en Brooklyn, creció marcado por la muerte temprana de su padre y por una infancia de burlas y precariedad. Esa mezcla de rabia y vulnerabilidad se transformó en su combustible creativo. Sus primeros pasos en la televisión, especialmente en *Your Show of Shows* junto a Sid Caesar, Carl Reiner, Neil Simon o Woody Allen, lo situaron en el epicentro del nacimiento del humor televisivo estadounidense. Con Reiner creó *El hombre de 2000 años*, uno de sus primeros grandes éxitos.

Tras una etapa de inseguridad personal y dificultades económicas, Brooks alcanzó la estabilidad con *Superagente 86* y el reconocimiento definitivo con *Los productores* (1967), que le valió el Óscar al mejor guion. A partir de ahí llegaron títulos icónicos como *El jovencito Frankenstein*, *Sillas de montar calientes* o *La loca historia de las galaxias*, obras tan celebradas por el público como discutidas por la crítica.

Más allá de la comedia, Brooks demostró un olfato excepcional como productor. Desde su compañía Brooksfilm impulsó proyectos arriesgados y decisivos, como *El hombre elefante* de David Lynch o *La mosca* de David Cronenberg, contribuyendo de forma decisiva al cine de autor y de género. En el plano personal, su relación con Anne Bancroft marcó su vida hasta la muerte de la actriz en 2005.

Hoy, cerca de cumplir un siglo, Brooks sigue activo y convencido de que la risa es una forma de resistencia frente a la muerte y la intolerancia.

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