Romi: un procedimental español de poca cuerda

Análisis de la serie española 'Romi' y sus limitaciones narrativas

Análisis de la serie española ‘Romi’ y sus limitaciones narrativas

La serie española ‘Romi’, estrenada en Cuba, sigue a Romina, una joven detective privada con discapacidad auditiva, cuya vida personal y profesional se entrelazan con su labor investigativa. Tras un accidente que le provocó su sordera y que también causó la muerte de su padre, Romi desarrolla habilidades como la interpretación de cadencias de movimiento, grafología y detección de mentiras, lo que le permite resolver casos con eficacia. A lo largo de ocho episodios, la narrativa alterna entre la agencia privada donde trabaja y la unidad central de policía en Bilbao, donde su madre, Alaia, investiga la muerte de su esposo. Pese a contar con un planteamiento interesante, los casos presentados suelen ser correctos o débiles, y el desarrollo de los personajes es limitado, lo que reduce el impacto emocional y la profundidad dramática de la serie. Entre los puntos positivos destacan la actuación de María Cerezuela como Romi y el diseño sonoro, que refleja eficazmente la experiencia auditiva de la protagonista. Sin embargo, la serie carece de consistencia narrativa y sus episodios funcionan más como relleno que como catalizadores del crecimiento personal de Romi, dejando una sensación de oportunidad desaprovechada en cuanto a exploración de su evolución como personaje.

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