La visión de los enanos de la Tierra Media sobre la muerte y el más allá
En la mitología de J.R.R. Tolkien, los enanos tienen una visión única sobre la muerte, distinta a la de los elfos y los humanos. Su existencia está ligada a la piedra y a Aulë, el Vala que los creó antes de la llegada de los Hijos de Ilúvatar. Según sus creencias, cuando un enano muere, su espíritu viaja a una sección separada dentro de las Mansiones de Mandos, donde esperan hasta el fin de los tiempos para ayudar a Aulë en la reconstrucción del mundo. A diferencia de los elfos, que pueden renacer en Arda, o los hombres, cuyo destino tras la muerte es desconocido, los enanos ven su fallecimiento como una pausa antes de su resurrección futura. Esta perspectiva influye en sus rituales funerarios, enterrando a sus muertos en criptas bajo las montañas, como se observa en la tumba de Balin en Moria o en el entierro de Thorin Escudo de Roble en la Montaña Solitaria. Inspirados en la mitología nórdica, los enanos representan la resistencia y el trabajo incesante, dejando un legado tangible a través de sus construcciones y su artesanía. Su creencia en la continuidad de su labor tras la Última Batalla refuerza su identidad como una raza resiliente y dedicada a la creación.
