Análisis de La Grazia: el tiempo en la obra de Paolo Sorrentino
El artículo analiza la película La Grazia, dirigida por Paolo Sorrentino, como la máxima expresión de su estilo característico centrado en el paso del tiempo. Sorrentino, comparado con maestros como Fellini, Hitchcock o Bergman, repite a lo largo de su filmografía temas como el pasado, presente y futuro, utilizando diferentes tiempos verbales para explorarlos: desde su autobiografía en Fue la mano de Dios hasta La gran belleza o The Young Pope. En La Grazia, su duodécimo filme, el protagonista Mariano ‘Cemento Armato’ de Santis, presidente de la República italiana, enfrenta su salida del poder intentando reparar errores de hace cuarenta años mientras lidia con dilemas actuales como la ley de eutanasia y indultos. Su amigo, un papa africano rastafari en Vespa, le advierte que ‘el futuro es un vacío’. La cinta integra personajes variopintos: amigos de infancia, una curadora de arte radical, un caballo moribundo, un rapero premiado y su hija Dorotea, símbolo de un tiempo acelerado que critica la inmediatez moderna. Todo ello evoca nostalgia, senectud y elegancia pasada, cuestionando de quién son nuestros días. El autor defiende que, pese a críticas iniciales, es la obra más ‘sorrentiniana’, con diálogos profundos, forma y fondo coherentes, heredera del Renacimiento, culminando en un plano final simbólico que atrapa la belleza inasible mediante el cine.
