El rodaje de ‘Popeye’ (1980): excesos, adicciones y dificultades en una producción de Hollywood
La película ‘Popeye’, estrenada en 1980 y protagonizada por Robin Williams y Shelley Duvall, fue filmada en un ambiente caótico marcado por el consumo excesivo de drogas, especialmente cocaína. Según testimonios recientes de figuras clave como Barry Diller, entonces director ejecutivo de Paramount Pictures, y Van Dyke Parks, responsable de la música, el set estuvo plagado de adicciones y comportamientos descontrolados. Incluso se utilizaban latas de cintas para transportar droga entre Malta y Los Ángeles. El productor Robert Evans, conocido por su historial de adicciones, fue arrestado por tráfico de cocaína durante la postproducción. Robin Williams, protagonista del filme, también enfrentaba problemas de adicción a la cocaína y el alcohol, los cuales comenzaron durante la serie ‘Mork & Mindy’. La muerte de su amigo John Belushi por sobredosis fue un punto de inflexión para Williams, quien logró mantenerse sobrio durante dos décadas. Las revelaciones sobre el rodaje de ‘Popeye’ muestran el lado oscuro de la industria de Hollywood en los años 80, donde el éxito y la creatividad muchas veces iban acompañados de excesos y falta de control. La noticia reabre el debate sobre cómo la industria manejaba y encubría estos comportamientos en una época dominada por la cultura de la cocaína.
