Un documental revisita el accidente nuclear de Fukushima y cuestiona la transparencia de Tepco
El documental dirigido por James Jones y codirigido por Megumi Inman reconstruye con intensidad el accidente nuclear de Fukushima ocurrido en 2011 tras un terremoto y un devastador tsunami en Japón. La catástrofe natural dejó cerca de 20.000 muertos y más de 160.000 personas desplazadas, y desencadenó una crisis en la central nuclear que estuvo a punto de derivar en un colapso aún mayor. El fallo en los sistemas de refrigeración provocó explosiones en tres reactores y situó al país ante un riesgo sin precedentes.
La película pone el foco en los trabajadores conocidos como los “Fukushima 50” —en realidad 69 empleados— que permanecieron en la planta para intentar estabilizar los reactores, asumiendo un enorme riesgo personal. Entre ellos destaca Ikuo Izawa, supervisor de turno y figura clave en la gestión de la emergencia. El documental combina imágenes de archivo del tsunami con entrevistas a protagonistas y periodistas como Martin Fackler, exjefe de la oficina de Tokio de The New York Times, quien denuncia el caos institucional y la falta de transparencia.
Uno de los ejes centrales es la responsabilidad de la compañía operadora, Tokyo Electric Power Company (Tepco), señalada por no actuar ante informes previos que advertían de la vulnerabilidad de la planta ante terremotos. La cinta cuestiona el llamado “mito de la seguridad” en la industria nuclear y plantea un debate de fondo: frente al impacto climático de los combustibles fósiles, la energía nuclear no emite CO₂, pero puede generar catástrofes inmediatas si falla. El documental no ofrece respuestas cerradas, pero sí una reflexión crítica sobre la seguridad, la cultura corporativa y el futuro energético.
