Kleber Mendonça Filho firma una obra maestra política y cinematográfica con ‘El agente secreto’
La nueva película de Kleber Mendonça Filho, ‘El agente secreto’, es presentada como una obra maestra que trasciende el thriller convencional para convertirse en un retrato complejo y perturbador del Brasil de ayer y de hoy. Ambientada en los años setenta, en plena dictadura militar, la cinta evita los códigos clásicos del cine político y rehúye la literalidad: no hay un agente secreto como tal, sino una construcción simbólica que funciona como metáfora, guiño cinéfilo y reflexión histórica. Con una duración de 2 horas y 41 minutos, la película destaca por su sofisticación narrativa y una puesta en escena exuberante que, pese a su ambición formal, mantiene la atención del público.
El filme dialoga con referentes del cine estadounidense de los setenta como los thrillers paranoicos, pero también con autores como David Lynch, Steven Spielberg o Brian De Palma, integrando recursos técnicos como la doble focal o audaces decisiones de montaje. Mendonça Filho sitúa la acción en Recife, alejándose del imaginario habitual de Río de Janeiro, y construye un relato que mezcla crítica política, tensión psicológica y elementos de absurdo.
La comparación con ‘Aún estoy aquí’, de Walter Salles, resulta inevitable por su ambientación en la misma época, aunque ambas optan por caminos formales muy distintos. Mientras Salles apuesta por un drama político más clásico, ‘El agente secreto’ desborda géneros y propone una lectura sociológica atemporal sobre la desmemoria, la desigualdad y las herencias de la dictadura. A través de escenas inspiradas en hechos reales recientes y símbolos como la gata de dos caras, la película sugiere la persistencia de estructuras de poder y privilegio en el Brasil contemporáneo. El resultado es una obra exigente, incómoda y fascinante que aspira a marcar un hito en la temporada cinematográfica.
