Cómo las campañas y los pasos en falso deciden quién gana (o pierde) el Óscar
La nota analiza cómo las campañas al Óscar no se definen solo por la calidad de una actuación, sino también por la narrativa pública y los errores de comunicación que pueden descarrilar la carrera de un favorito en cuestión de días. Timothée Chalamet es el ejemplo más reciente: hace un mes parecía encaminado a la estatuilla, pero unas declaraciones poco afortunadas sobre la relevancia cultural de la ópera y el ballet afectaron su imagen en plena campaña, en un contexto donde cada palabra es medida por los votantes de la Academia. La crítica e historiadora de cine Mariale Bernedo recuerda antecedentes históricos como el de Chill Wills, cuyo anuncio publicitario sobre “El Álamo” fue considerado de mal gusto por banalizar una tragedia real y terminó hundiendo sus opciones al premio. El texto también menciona el caso de Karla Sofía Gascón, favorita por “Emilia Pérez”, cuya proyección se vino abajo cuando salieron a la luz antiguas publicaciones polémicas en redes sociales, demostrando cómo el escrutinio digital puede volverse decisivo en la temporada de premios.
La nota muestra que, en ocasiones, un exabrupto puede incluso favorecer a una candidata, como ocurrió con Michelle Yeoh en 2023, cuando cuestionó que Cate Blanchett ya había ganado el Óscar y aludió a la falta de reconocimiento a mujeres asiáticas, mensaje que violaba el espíritu de las reglas de la Academia pero no impidió que se quedara con la estatuilla. El artículo también repasa campañas percibidas como desesperadas o excesivamente triunfalistas, como la de Bradley Cooper con “Maestro”, donde su entrega extrema al proyecto se leyó más como ansiedad por ganar que como mérito artístico, y terminó con siete nominaciones pero ningún premio. Se evocan casos dolorosos de derrotas inesperadas, como Sylvester Stallone por “Creed” en 2016 y, más recientemente, Demi Moore por “La sustancia”, quien arrasó en la temporada de premios pero perdió el Óscar frente a Mikey Madison por “Anora”, la sorpresa de la temporada. El texto concluye que el Óscar es un premio impredecible: a veces premia al mejor trabajo, otras al más oportuno y, en no pocos casos, a quien parece necesitarlo menos, en un sistema donde el cansancio de las campañas largas, los tropiezos discursivos y la percepción pública pesan tanto como la actuación en sí. Además, se recuerda que la ceremonia de este año podrá verse por TNT y HBO Max, con Conan O’Brien como anfitrión y con cobertura en vivo de El Comercio en sus plataformas digitales.
