Groucho Marx en los años 30: orígenes, cine y legado de un genio del humor
Julius Henry “Groucho” Marx (1890-1977) fue uno de los grandes comediantes de Estados Unidos, reconocido por su ingenio rápido, su bigote pintado, sus gafas y su inseparable cigarro. Su carrera comenzó en el vodevil en 1905, cuando se unió a un grupo musical gracias a un anuncio en prensa. Poco después formó parte, junto a sus hermanos, de un espectáculo que acabaría convirtiéndose en el famoso grupo cómico de los Hermanos Marx. Aunque los inicios fueron complicados, la llegada de Zeppo y la Primera Guerra Mundial marcaron un punto de inflexión. Su primer éxito fue la obra “Fun In Hi Skule” en 1910. Con la llegada del cine sonoro en los años 30, Groucho encontró el medio ideal para desplegar su humor verbal y satírico. En Paramount protagonizó películas como “Animal Crackers” (1930), “Monkey Business” (1931) y “Horse Feathers” (1932), todas ellas caracterizadas por diálogos frenéticos y situaciones absurdas. En 1933 estrenaron “Duck Soup”, hoy considerada una de las mejores comedias de la historia. Tras pasar a MGM, los Hermanos Marx firmaron clásicos como “A Night at the Opera” (1935) y “A Day at the Races” (1937), consolidando su popularidad. En esa década, Groucho ya había definido su imagen icónica y su personaje: un pícaro sarcástico que ridiculizaba la autoridad. Mientras tanto, en su vida privada, atravesaba dificultades matrimoniales con Ruth Johnson y mostraba un carácter más serio y ansioso que el de su personaje público.
