50 años de Barry Lyndon: la melancolía y el formalismo visual de Kubrick
El 11 de diciembre de 1975 se estrenó en Londres ‘Barry Lyndon’, la esperada película de Stanley Kubrick, que llegó tras los éxitos de ‘2001: Una odisea del espacio’ y ‘La naranja mecánica’. A diferencia de estas obras más provocadoras, ‘Barry Lyndon’ sorprendió por su historicismo, su formalismo casi perfecto y su ritmo pausado. Los críticos de la época se dividieron: mientras Vincent Canby criticaba la lentitud de la película, Roger Ebert reconocía su magnifica factura visual, y Pauline Kael la desestimaba como una simple serie de diapositivas para estudiantes de arte. La obra, basada en la novela de Thackeray, muestra a Redmond Barry enfrentando la crueldad del destino y las complejidades de la sociedad del siglo XVIII. Kubrick empleó técnicas avanzadas, como lentes especiales de la NASA, para capturar la luz natural y crear una narrativa visual única. La música clásica, principalmente de Händel, Mozart y Bach, acompaña el ascenso y caída del protagonista, intensificando la melancolía y la tragedia. Inicialmente considerada un fracaso de taquilla, la película ha ganado reconocimiento con el tiempo, influenciando a cineastas contemporáneos como Wes Anderson o Paul Thomas Anderson. Su reestreno en 4K y en espacios como el Museo del Louvre ha consolidado su estatus como un hito del cine de autor, donde cada plano funciona como un fresco que captura la inevitabilidad del paso del tiempo.
